Oficina de la Caja de Arquitectos. Sevilla

Sevilla. 1997

Atributos del espacio de una sucursal bancaria actual han de ser la diafanidad, la fácil orientación y control visual y un marcado carácter de espacio público, de encuentro.

En el caso que nos ocupa esta última condición se acrecienta por la especial identidad de la clientela. Entre los socios y usuarios de la Caja de Arquitectos las relaciones son cercanas y el vestíbulo de la sucursal suele convertirse en un lugar de encuentro donde conversar mientras se espera o al finalizar las operaciones bancarias.

Esto nos hace prestar especial atención a este espacio. Lo queremos con suficiente dimensión, ocupando el corazón del edificio y convertido un una suerte de plaza pública, calle interior.

El debido respeto al patrimonio de la ciudad aconseja la conservación de la primera crujía y de la configuración tipológica general (casa-patio). No obstante, el mantenimiento estricto de la conpartimentación más al interior parece incompatible con los atributos citados inicialmente.

Proponemos ocupar la parcela con una secuencia de tres bandas paralelas a la fachada. La primera es la crujía conservada, sistema mural con sus huecos interiores alterados. La central es un vacío interior, como si el patio doméstico existente se estirara, tratando de ocupar todo el ancho del solar y convirtiéndose en una porción de calle. Al fondo se ubica una pieza de nueva planta, que admite iluminación trasera adicional por la rendija que originan las irregularidades del límite trasero.

Se ha querido dotar a éste último cuerpo, totalmente nuevo, de un carácter ligero, como de mueble insertado en el espacio ahora disponible, que se oponga al prisma pétreo de la fachada. Consecuentemente, se construirá con una ligera estructura metálica revestida de tableros modulados de madera noble. En su interior predominarán las divisiones de vidrio.

Dos “cajas” enfrentadas (crujía existente y cuerpo de nueva planta) abren huecos al espacio central como si de dos fachadas urbanas se tratara y todo el conjunto se cubre con un lucernario sobreelevado inclinado. La modulación general se traslada a este lucernario, que se dispone en bandas paralelas transversales al patio. Un tratamiento de tonos marfil para el vidrio de estas bandas puede hacerlos aparecer como velas tensadas sobre la calle.

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