Ayuntamiento de Chiclana de la Frontera

Cádiz. 1996

El casco histórico de Chiclana de la Frontera es especialmente compacto. En la zona donde se ubica el Ayuntamiento las manzanas son alargadas, con escasos vacíos interiores. Las calles son relativamente estrechas y las «plazas» se producen como leves ensanchamientos del viario.

Ante el propio Ayuntamiento confluyen tres calles sin que el viario se amplíe en su encuentro. En este ámbito, el de un Ayuntamiento «sin plaza mayor», la pequeña logia existente se convierte en el único remanso en la calle.

Con estas premisas, un vacío como el que ofrece el solar trasero es un patrimonio que debería mimmarse. de alguna manera podría contener el espacion público del que carece la zona.

Estas son las bases de nuestra propuesta. Dar forma al vacío, antes que ocupara la superficie disponible. Consolidar el cambio de escala que se produce ahroa en este punto del parcelario, antes que volver a fragmentarlo. «Ampliar el solar», antes que el edificio.

Del edificio existente se conservan la primera crigía y la escalera principal. La baja calidad del resto, su inadecuación funcional y su mal estado constructivo así lo aconsejan.

A partir de este frente, el interior aparecerá como una prolongación del pórtico delantero, una amplia lonja-pasaje que conecta fluidamente las calles Constitución y Álamo. Se trata, entonces, de construir en los límites de este espacio público continuo: las medianeras se regruesan para albergar las oficinas; el suelo se esponja sobre los garajes y las salas inferiores; la cubierta se compone con salas flotantes, tendidas de lado a lado, que van modelando las entradas de luz.

En el centro, y respondiendo a la configuración general de la manzana, un vacío arbolado irrumpe como una cuña acristalada. En este punto confluyen dos «calles», procedentes de las dos fachadas del edificio, con el vacío interior de la manzana, que se muestra al visitante, como un espacio ajardinado.

De esta forma, además de albergar la reprsentación y la gestión, se pretende que el edificio se convierta en un cierto lugar de encuentro ciudadano, una suerte de plaza interior.

La sección transversal del edificio muestra cómo enun lateral se densifican los lugares de trabajo en forma de edificio lineal en altura mientras que a lo largo de la medianera opuesta se producen las circulaciones de público. Entre ambas se tienden las salas superiores a modo de puentes y la luz se filtra entre ellas.

En la sección longitudinal puede apreciarse la creación de un plano base único de suelo. La calle Álamo, sobreelevada 1,80m, se asomará desde un balcón a este espacio a través de su propia logia, reflejo de la principal. En esta zona, este plano se prolonga en la sala de usos múltiples inferior a través de un gran vacío lateral. Cobra aquí protagonismo el patio ajardinado triangular. Al tener su base también a la cota de sótano permite que esta sala pueda volcarse a él y convertirse en su propia prolongación natural.

En cuanto a la distribución de usos, podría resumirse diciendo que los despachos representativos se sitúan en la crujía de fachada, servidos por la escalera principal, las oficinas de gestión ocupan las piezas lineales que «dan fachada» a la lonja central mientras que el salón de plenos, la gerencia de urbanismo y la asistencia social flotan sobre aquella.

Respecto a las piezas contenedoras de oficinas, se organizan éstas de forma simple a lo largo de galerías con los núcleos de escaleras y de servicios en sus extremos. El deslizamiento que presentan respecto a las medianeras permite la aparición de patios lineales que ofrecen luz y ventilación a los despachos.

La aktura de plantas en la primera crujía permite crear una entreplanta que amplíe la superficie disponible de oficinas. Se acentúa así el buscado contraste entre la compacidad de los bordes («muros de contención del caserío») y la amplitud de la lonja pública interior.

Mención especial merece el tratamento de la pequeña intrusión que se produce en la medianera norte del solar. Se trata de un patio de luces del solar vecino. Se propone una leve modificación en su geometría para convertirlo en un patio de luces compartido

Ya se ha comentado cómo las escaleras públicas e interiores quedan también diferenciadas en cuanto a su carácter: las interiores son cajas verticales en el lateral de las oficinas mientras que las públicas se disponen recorriendo linealmente la medianera opuesta, conectando con las bandejas flotantes.

Una solución como la que se propone necesitará de la construcción metálica para conseguir la máxima ligereza en la expresión de las piezas que van envolviendo las tres dimensiones.