Parque Joyero en Córdoba

El nuevo salón de la ciudad

El futuro Centro de Exposiciones, Ferias y Convenciones de Córdoba ha de ser capaz de ofrecer a la ciudad su salón de reuniones más representativo. El gran espacio flexible en el que tengan cabida una gran variedad de eventos. Al mismo tiempo, dentro de las restricciones volumétricas que el planeamiento urbanístico impone, el edificio ha de tener la capacidad de mostrarse como una pieza construida singular dentro del conjunto del Parque Joyero de Córdoba.

Nuestra propuesta quiere configurar un salón urbano interior que no renuncie a un decidido carácter público y representativo, aunque esté obligado a dotarse de la máxima flexibilidad de uso. La regularidad de la estructura del edificio existente y sus proporciones interiores pueden permitir reconfigurar el espacio existente y transformarlo en una pieza de claro carácter representativo, una nueva basílica laica en la que la ciudad se reconozca.

La proporción cordobesa

La proporción en planta de la sala central resultante se ha inspirado en la llamada “proporción cordobesa”, el cociente entre el radio del octógono y su lado (1,31), que se encuentra implícita en buena parte de los trazados históricos de las construcciones de la ciudad de Córdoba, según mostraron los trabajos de investigación de Rafael de la Hoz Arderius.

Trazado de la fachada

La envolvente del edificio ha de proporcionar una imagen de una cierta rotundidad y un decidido carácter institucional, para lo cual hemos optado por un único material a la hora de configurar las fachadas, el hormigón prefabricado coloreado, que ha de albergar perforaciones que permitan crear un tamiz de luz para las crujías perimetrales. Este tamiz de luz, esta celosía de fuerte presencia material, ha querido inspirarse indirectamente en los trazados hispanoárabes que están tan presentes en las celosías o en las lacerías de los monumentos cordobeses. Los gráficos que acompañan a estas líneas muestran el proceso de transformación de estas referencias históricas en un calado de los paneles como el que envuelve al edificio.

A partir de un sustrato geométrico, y evitando una percepción estática del motivo gráfico, el tratamiento erosionado de la trama de perforaciones hace referencia a lo móvil y cambiante del contenido del Centro de Exposiciones.

Sistema estructural

Para el necesario refuerzo de la cubierta se ha optado por evitar una rehabilitación de la estructura estérea existente, que obligaría a una muy compleja sustitución selectiva de barras y nudos. A cambio se propone la disposición de un emparrillado de cerchas bajo esta estructura existente, el cual, enlazado a la estérea a través de uniones con los nudos de su plano inferior, configura un conjunto de mayor canto, más apto para sustentar las futuras cargas en la exigente luz del recinto. Este emparrillado inferior no reduce significativamente la altura del conjunto, que sigue siendo aceptable y, a cambio, proporciona espacio para un falso techo técnico, registrable, por donde pueden discurrir con holgura las unidades de climatización, sus conducciones, la megafonía, los carriles de sustentación de las particiones móviles y los sistemas de iluminación. El canto de este emparrillado de cerchas permite el acceso de personal para mantenimiento, reparación, sustitución y modificación de todas estas instalaciones.

Flexibilidad de usos

Los esquemas adjuntos muestran cómo una división modular racional del salón principal (en unidades de reunión para 200 personas) y el uso de muros móviles (para los que se prevén “columnas de almacenaje” en la fachada norte) y de tribunas escamotables permiten muy variadas disposiciones del conjunto: diversas salas de reuniones, combinación de espacios de diferente tamaño, combinación de salón de actos y espacio de exposiciones, etc.

Disposición de comunicaciones y accesos

La ubicación del vestíbulo transversal marca la posición de las entradas principales al edificio (desde la fachada principal y desde la opuesta, ésta abierta al espacio público interior). Se mantiene el carácter “de servicio” de la fachada norte, ubicando en ella los accesos de carga y descarga. En las fachadas más largas, la envolvente se pliega sobre la zona de acceso, conformando sendos porches de generosas dimensiones, que dan cobijo el visitante junto a las entradas de público. En la fachada principal el porche descansa en su extremo sobre el gran rótulo denominador del centro.

La configuración lineal del vestíbulo lo hace compatible con muy variadas disposiciones de distribución de las salas de la zona de exposición (que pueden organizarse a lo largo de una calle central o a lo largo de calle perimetrales, según se escoja). En el vestíbulo se sitúan los controles de acceso, los guardarropas, los puntos de información y los principales núcleos de comunicación vertical hacia las plataformas superiores.

Se mantiene un sistema de escaleras de evacuación de garaje que abren directamente a la calle y el edificio se dota de nuevas escaleras que configuran un recorrido vertical (entre la planta baja y las superiores) exclusivo de los visitantes del Centro de Convenciones, Ferias y Exposiciones. Las escaleras de evacuación que llegan hasta las plantas de exposiciones estarían bloqueadas interiormente para evitar el recorrido desde el garaje a estas plantas.

Climatización y acondicionamiento acústico

El concepto de reparto uniforme de los lucernarios, que posibilita la flexibilidad interior y que saca partido de la elección de una estructura de refuerzo tipo emparrillado, se traslada también a la forma de climatizar el conjunto. El esquema adjunto muestra cómo el emparrillado aloja las unidades de climatización en su perímetro y desde ellas es fácil el reparto distribuido a todos los módulos en los que puede distribuirse el salón central o hacia las crujías perimetrales.

Para que sea posible el necesario aislamiento térmico y acústico entre actividades diversas que pueden ocupar las salas en las que se compartimenta el conjunto es obligatorio que, aparte de prescribir paneles divisorios móviles aislantes, se dote a las salas de un falso techo aislante (que atenúe las posibles transmisiones acústicas entre un recinto y otro a través del falso techo) y con acabado texturado que contribuya al control del tiempo de reverberación.

Iluminación natural y artificial

La retícula de lucernarios que se propone para la cubierta hace posible que las salas en las que puede dividirse el salón central tengan siempre el mismo nivel de iluminación natural, independientemente de cómo haya sido la división. La iluminación artificial se dispone también uniformemente repartida, siguiendo la misma retícula de los lucernarios, de forma que la distribución lumínica sea similar durante el día y la noche.

La sección de los lucernarios está diseñada para evitar la incidencia directa del sol en la sala y maximizar la luz difusa reflejada.

Los lucernarios disponen en su interior de un sistema de lamas motorizadas que permite oscurecer a voluntad los sectores del salón o las salas que se deseen, dado que en algunos momentos éstas necesitan albergar proyecciones y otras actividades que demandan evitar la luz.